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Las Asclepias Curassavica una maravilla hecha flores

Tiempo de lectura: 3 minutos

La mano se va sola. El impulso de querer tocar cada una de las flores nos puede. Vemos claramente porque las mariposas y abejas que no pueden evitar acercarse a ellas. Si no has intentado tocar a las asclepias curassavica es porque todavía no las has visto nunca. Cuidado que se te va a caer la baba. Avisado quedas. 

La flor de sangre, otro de los nombres por los que se la conoce, viene de América. De todas esas zonas donde hay calorcito, de las más tropicales, pues de allí. Pero como pasa con casi todas las flores, ahora se puede encontrar en prácticamente todo el mundo. La variedad de lugares donde la puedes ver son muchísimos, como sus nombres. La llaman desde platanillo, hierba María, bandera española hasta burladora

asclepias curassavica

¿Por qué enamoran tanto las asclepias curassavica?

Sus colores. Son muy, pero que muy irresistibles. Es una flor pequeñita de color rojo y amarillo que no podrás dejar de mirar. Puede llegar hasta 1 metro de altura y sus tallos suelen ser bastante rectos de un color gris paliducho. Sus flores se agrupan en cimas, las cuales terminan con unas 10 o 20 flores cada una. 

Por otro lado, te encontrarás con sus frutos. Miden unos 5-10 centímetros y tienen semillitas. Estas tienen pelitos muy sedosos y es lo que hace que puedan volar hasta otros sitios y puedan germinar. Pero las manos quietas. La flor de sangre contiene savia que es tóxica y si la tocas puede irritarte la piel. Así que con cuidadito, por muchas ganas que tengas de tocarla te tendrás que resistir un poco. 

¿Algo muy curioso? Sus hojas y sus tallos pueden durar hasta 2 años. Las asclepias curassavica son todas unas todoterreno. 

 asclepias curassavica en ramo

Los mimos que necesita

Las asclepias curassavica piden alguna que otra cosa cuando se habla de cuidados. Es verdad que aguanta bastante bien lo que le echen pero la situación ideal para ella sería la siguiente. 

Fuera, siempre fuera. Lo que le gusta un exterior no es ni medio normal. No es de esas flores que les encante estar dentro de casa. Una vez ya sabes que tiene que estar en el jardín o en la terracita es el momento perfecto de hablar de la luz del sol. Aquí nos da un poco de tregua. La puedes colocar tanto en un sitio en el que le dé el sol plenamente o en la semi-sombra. Pero nunca, nunca en un lugar donde le dé la sombra todo el día, las asclepias curassavica son unas amantes de los rayos de sol. 

El agua es uno de los aspectos más importantes para esta florecilla. Le gusta y le gusta mucho. Con el calorcito necesita bastante agua, lo perfecto sería regarla unas 3 o 4 veces a la semana. En cambio en invierno los riegos se pueden espaciar un pelín más. Lo perfecto para las asclepias curassavica será un poquito de agua cada 4 o 5 días. 

En cuanto a las temperaturas es verdad que le encanta el calorcito, pero es una fuertota. Es capaz de soportar bastante bien el frío, dentro de lo que cabe. Puede aguantar temperaturas de hasta 3 grados bajo cero. 

Y si quieres saber un poquito más sobre el abonado. Lo mejor es abonarla desde principios de primavera hasta finales de verano y crecerán espectaculares. ¿No crees que es el momento perfecto de hacerte con una asclepia curassavica? 

La Colvinpedia

No olvides que si te interesan las flores y quieres aprender más sobre sus propiedades y curiosidades no puedes perderte la Colvinpedia 🙂

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