Cuidados por aquí, cuidados por allá
¿Sol o no sol? Esa es la cuestión. La gallardía es una gran apasionada del sol. ¡Le encanta a niveles estratosféricos! El sitio perfecto para ellas es uno donde no falten ni por un solo segundo los rayos del sol. Pero, sí, siempre hay un pero. Si colocas a la gallardía en un lugar con mucho sol pero hace viento, no parará de quejarse. El aire no le va nada bien, no aguantará mucho si este no la para de molestar. Su sitio perfecto será uno bien alejado del viento y donde el sol le dé de lleno. Esta pasión que tiene por el sol hace que la época en la que florece sea cuando este calienta más. Esto quiere decir que cuando los primeros rayos traen ese calorcito bueno en primavera, las gallardías se empiezan a dejar ver y cuando el frío empieza a entrar y necesitas urgentemente una mantita, ellas se van. A finales de otoño nos abandonan hasta el siguiente año. Por último queremos hablar de los riegos. Podría parecer que al querer tanto sol y con los calores del verano necesite muucha agua. Pero la verdad es que no. Regar a la gallardía más bien poco, soporta muy bien la sequía y no es nada exigente con el agua. Así que si no sueles tener muy por mano a las flores y plantas, esta será perfecta para empezar a poner tu jardín bonito. Aunque hay que decir que también queda la mar de bien en un jarroncito dentro de casa.


