Una de mimos para los crisantemos ¡por aquí!
¡Mimos por aquí, mimos por allá! La vida que nos da cuidar a estas pequeñajas, o no tan pequeñajas en el caso de los crisantemos. Como no podría ser de otra manera es una flor que es especialmente fácil cultivar. Además de ser de las más resistentes, aquí está el motivo escondido de que se utilice tanto en los cementerios. 😊 A la hora de elegir los crisantemos que van a tener la suerte de estar en tu casa. Te tienes que fijar en algunas cosas. Los que elijas tienen que tener bastantes capullos y SOBRETODO que estén un poco abierto y puedas ver el color. ¿Por qué? Hay veces que si están cerrados no se acaban de abrir del todo y no queremos eso. Queremos que se abran y estén bien bonitos. Vamos a entrar en materia. Los crisantemos y el sol son de esos amantes inseparables, bueno inseparables tampoco. Le gusta muuucho la luz pero que no sea directa. Es un pelín delicadillo y podría quemarse si le da directamente. ¡A ver esas temperaturas! Como dentro de las preferencias de los crisantemos no está el sol directo tampoco lo están las altas temperaturas. Cuando el ambiente es demasiado caluroso se suelen marchitar. Así que cuidadito con el verano. Si tienes un ramo de crisantemos lo mejor es que lo coloques en la habitación más fresca y ventilada de toda la casa. Así segurísimo que duran un montón. Las temperaturas perfectas serían entre 13 y 18 grados. Hablemos del agua. Los crisantemos se tienen que regar con bastante frecuencia, pero siempre sin pasarse. Si se riega de más se puede llegar a pudrir. ¡Atrás a los encharcamientos!


