¡Una de mimitos para el aloe vera!
El cuidado al que se tiene que prestar especial atención es el riego. Es una planta que necesita muy poca agua. Si se riega demasiado seguramente morirá. Para aquellos más despistados es una planta perfecta. Lo mejor para saber si necesita beber un poquito más o no es la tierra. ¡Siempre hay que estar muy atento a la tierra! Pero no a la superficie, hay que hundir un poquito el dedo para ver si está húmeda. Si lo está, no hace falta regar más. Si está muy seca es hora de ponerle un poquito más de agua. Otra cosa en lo que te puedes fijar es en sus hojas, estas indican si necesita más agua o no. Si ves que se están arrugando, échale un poquito más de agua. Vamos a hablar del maravilloso sol. En el caso del aloe vera necesita una exposición plena al sol. ¡Le encanta! Contra más sol mejor. Es una planta que resiste muy bien a la sequía. En cambio, si hablamos de humedad y frío la cosa no es tan prometedora. Es bastante sensible a las bajas temperaturas y al exceso de agua. Así que el sol y la poca agua son la clave. Otro punto importante es el suelo. El suelo perfecto debe ser arenoso, un poco ácido y estar muy pero que muy bien drenado. Ya hemos visto que el aloe vera y el agua no son muy buenos amigos. Es como un gatito bonito. Es una planta perfecta para tener en casa, tiene muchísimos beneficios y no necesita cuidados constantes.


