Cuidado por aquí, cuidado por allí del ageratum
La ageratum es una flor de temporada, se empieza a dejar ver en primavera y se queda hasta que acaba el veranito. La pena de la llegada de septiembre también le afecta. Es totalmente una flor de temporada, por eso, cuando el buen tiempo se va se suele desechar. Como seguro que ya te has imaginado, el frío no le gusta. Las temperaturas bajas no le van nunca bien, es que realmente ni las tolera. Ni el frío ni las heladas pueden convivir con el ageratum. El suelo y el ageratum tienen una relación de lo más estrecha. Es capaz de adaptarse a cualquier tipo de suelo, pero siempre preferirá los que son fértiles y están muy bien drenados. Hay algo que tienes que muy, pero que muy claro y es que el suelo SIEMPRE se tiene que mantener un poco húmedo. ¡Ahí está la clave de todo! Relacionando las altas temperaturas y su amor por ellas, estaba clarísimo que iba a preferir el sol sin ninguna duda. Contra más sol mejor. Pero si no tienes un lugar donde le vaya a dar el sol no te preocupes. Si hace calor, puede aguantar perfectamente en un sitio de semisombra. Y el último truquito es que es muy recomendable cortar sus florecitas para que aparezcan otras nuevas y bonitas.


