Historias y curiosidades del acebo
Como veníamos hablando antes, el acebo es un símbolo indudable de la Navidad. Parece que sin él no se puede entender. Pero ya sabéis que las historias y las tradiciones nos gustan mucho, por eso, os queremos contar cómo es que el acebo ha entrado en nuestras casas. Nos tenemos que ir bastante lejos. Incluso antes de que apareciera la tradición de la Navidad tal y como la conocemos. Es muy cierto que las plantas y las flores desde hace muchos años se han entendido como símbolo de la fertilidad y la fortaleza. Esto era así porque algo tan pequeñito y que parece tan delicado es capaz de sobrevivir al frío, mal tiempo y a todo lo que le echen. Pues estas eran muy utilizadas ya en las fiestas paganas para decorar. Imagina que celtas y romanos utilizaban el acebo para decorar sus fiestas. Lo que solían hacer era fabricar coronas con él. Estas servían para proteger de los espíritus malignos. El acebo atraía la prosperidad y la buena fortuna. Fueron pasando los años y estos frutos se siguieron utilizando para decorar. Con los años pasaron a ser considerados una representación de la sangre de Cristo y sus hojas puntiagudas se relacionaban con la corona de espinas. Y de ahí llega a nuestras casas, para decorar coronas y rincones preciosos. ¡Ah! y se nos olvidaba. El acebo es una planta tóxica. Así que mucho cuidado con él, nunca nunca debe ingerirse. Y tienes que saber que no solo se conoce como acebo, también lo llaman ilex.


