Mundo Colvin

Cuando fundamos The Colvin Co, en lo que primero que estuvimos de acuerdo fue en que nuestra empresa no era solo un proyecto y un nuevo trabajo, sino una responsabilidad a nivel social. De nada sirve emprender algo muy exitoso si al único que beneficia es a uno mismo.

Nosotros queríamos llenar de color la vida de las personas, y eso, iba mucho más allá de vender ramos de flores bonitos y dar el mejor servicio posible a nuestros clientes.

Debíamos, desde el primer día, intentar hacer lo más accesible posible ese color a todo el mundo.

La dimensión de tu proyecto nunca debe ser una excusa para no dedicar esfuerzos a mejorar la vida de la gente que te rodea y buscar soluciones creativas para poder aportar tu granito de arena. Nosotros encontramos el modo de hacerlo a través de nuestro producto ya que no todo el mundo corre la misma suerte ni vive en situaciones envidiables, y sin embargo, todos merecemos que nos sorprendan y nos recuerden que hoy puede ser un buen día.

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Como que no hace falta cruzar cielo y tierra para encontrar a alguien a quien poder decirle que te importa, hicimos una lista interminable de distinta gente e instituciones que agradecerían nuestro ya mencionado granito de arena y pensamos que un buen modo de empezar era acercándonos a gente que nos rodea.

Decidimos que el Centro Social Frederica Montseny de Viladecans era un buen comienzo y una buena oportunidad para aumentar la concienciación social acerca las dificultades que sufren las personas dependientes y con problemas de salud crónicos y degenerativos.

¡Esperamos que lo disfrutaseis!

Colvinpedia

En The Colvin Co  aceptamos ser jóvenes e inexpertos, pero sí nos enorgullece tener claros nuestros principios y hoy nos gustaría poder compartirlos con vosotros.

Durante la primavera del 2016 al investigar en detalle el mundo de la floristería online, nos dimos cuenta que la mayoría de empresas centraban sus recursos en capturar a todos aquellos usuarios perdidos en la red a la búsqueda de su regalo perfecto, y que aprovechaban la ocasión para venderles productos intrascendentes y nada diferenciales, así como colocar las ultimas flores que tenían en el frigorífico.

La industria de la flor cortada había evolucionado poco durante los últimos 20 años y rápidamente decidimos que la manera tradicional simplemente no se ajustaba a nuestras ambiciones.

Nos pusimos manos a la obra y decidimos trabajar duro por un propósito diferente

Construimos una visión que no tenía nada que ver con vender muchos ramos a cualquier coste, sino que nuestro objetivo tenía que ser poner mucho color en la vida de las personas, y qué mejor vehículo para hacerlo que nuestras preciosas flores. Nuestra huella tenía que estar presente en todo lo que hacíamos, teníamos que ser fieles a nosotros mismos y no traspasar nunca algunas líneas rojas.

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Desde el principio maximizar la experiencia del usuario ha sido nuestra prioridad, cuidando cada detalle y apreciando que el producto con el que trabajamos tiene una alta implicación emocional y una naturaleza rápida e impredecible

Bajo estos principios empezamos a trabajar con flor de la mejor calidad y nos esforzamos por nunca escatimar en frescor a la vez que intentamos reducir el impacto ambiental de nuestras acciones.

Las combinaciones de flores son infinitas pero ésta vez hemos elegido una cuidadosa selección de flor de temporada para que puedas regalarte color y disfrutes del cromatismo y olor del otoño.

Hemos bautizado a nuestra creación Sunset. La reconocerás por el inconfundible aroma a eucalipto recién cortado, sus Physalis (también conocidos como farolillos chinos), los crisantemos y el escaramujo, que harán que contemples la lluvia como nunca y dances sobre un manto de hojas marchitas sin que tengas que salir de casa.

Mundo Colvin

¿Cómo y por qué nace The Colvin Co?

Todo empezó vendiendo rosas en la diada de Sant Jordi en Barcelona. Con ellas, financiábamos nuestros viajes de estudiantes. Pronto ganamos escala y el último año vendimos más de 60.000 en un sólo día.

Durante esos años aprendimos del sector y entendimos cuáles eran las cosas que debían solucionarse si se quería aportar valor en el sector de la flor cortada, una industria en la que había poca innovación y donde la mayoría de negocios funcionaban de la misma manera que hacía 20 años.

Con el tiempo tuvimos que dejar de lado nuestro negocio de rosas para atender a nuestros trabajos en Madrid, pero a menudo nos juntábamos y charlábamos sobre cómo podíamos mezclar nuestra inquietud por el mundo tecnológico con la experiencia que teníamos en el sector, intentando encontrar un modelo de negocio que pudiese solventar todos los problemas que habíamos visto. Y así, un día cualquiera, nació The Colvin Co.

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Marc, Andrés y Sergi, fundadores de The Colvin Co junto a Álex Segura y Bea Beroy

¿Por qué decidisteis dejarlo todo y apostar por The Colvin Co?

Poner en marcha un proyecto es una tarea en la que se mezclan elementos racionales y emocionales con más frecuencia de la que nos imaginábamos.

El sector de la flor cortada en Europa es un mercado gigante (10 billones de euros en el sur de Europa), altamente fragmentado y con unos estándares de profesionalización relativamente bajos, en el que todos los pequeños operadores que principalmente trabajan el canal off-line intentaron migrar hacia el mundo digital durante los últimos años con muy poco conocimiento de e-commerce. Como resultado la experiencia de compra de flor online es un proceso largo, pesado e insuficiente para el consumidor del siglo XXI.

Parecía que habíamos encontrado una oportunidad de negocio interesante, pero eso implicaba dar el salto a una nueva vida en la que dejábamos nuestro trabajo de lado. Tenemos que admitir que eso da un poco de vértigo a cualquiera.

Aun así, después de una larga reflexión, vimos que había muchísimos modos de aterrizar la idea y que otras empresas en mercados más maduros ya estaban proponiendo soluciones como la que nosotros queríamos traer, de modo que durante meses estuvimos desarrollando la idea, y con esa base, empezamos a presentarlo a profesionales del sector para validar qué opciones reales le veían a nuestra propuesta. Para nuestra sorpresa, la idea fue acogida con mucho optimismo, lo que también nos hizo tomar la decisión de dejar nuestros trabajos y apostar por transformar un sueño en una realidad.

¿Qué mensaje os gustaría dar a todos aquellos a los que les gustaría emprender?

Creemos que nuestra iniciativa tiene un mensaje muy claro. Hay que ser optimista y no tener miedo a apostar en aquello que uno cree.

Pensamos que hay que huir de tópicos que dicen que para emprender hay que reinventar la rueda. En nuestro caso, las flores son algo que sin ser un producto de alta tecnología, tiene un impacto directo en el estado de ánimo de las personas, logrando, tal y como pretendemos, poner color en sus vidas y aportar nuevas propuestas a una industria que ha cambiado muy poco durante los últimos años.

Hoy en día desafortunadamente existen multitud de problemas que tienen fácil solución, sólo necesitamos que todos aquellos con ideas y ganas reciban el apoyo suficiente para poder hacerlas realidad.

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