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Nuestro propósito: Flores accesibles para todo el mundo

Cuando fundamos The Colvin Co, en lo que primero que estuvimos de acuerdo fue en que nuestra empresa no era solo un proyecto y un nuevo trabajo, sino una responsabilidad a nivel social. De nada sirve emprender algo muy exitoso si al único que beneficia es a uno mismo.

Nosotros queríamos llenar de color la vida de las personas, y eso, iba mucho más allá de vender ramos de flores bonitos y dar el mejor servicio posible a nuestros clientes.

Debíamos, desde el primer día, intentar hacer lo más accesible posible ese color a todo el mundo.

La dimensión de tu proyecto nunca debe ser una excusa para no dedicar esfuerzos a mejorar la vida de la gente que te rodea y buscar soluciones creativas para poder aportar tu granito de arena. Nosotros encontramos el modo de hacerlo a través de nuestro producto ya que no todo el mundo corre la misma suerte ni vive en situaciones envidiables, y sin embargo, todos merecemos que nos sorprendan y nos recuerden que hoy puede ser un buen día.

Como que no hace falta cruzar cielo y tierra para encontrar a alguien a quien poder decirle que te importa, hicimos una lista interminable de distinta gente e instituciones que agradecerían nuestro ya mencionado granito de arena y pensamos que un buen modo de empezar era acercándonos a gente que nos rodea.

Decidimos que el Centro Social Frederica Montseny de Viladecans era un buen comienzo y una buena oportunidad para aumentar la concienciación social acerca las dificultades que sufren las personas dependientes y con problemas de salud crónicos y degenerativos.

¡Esperamos que lo disfrutaseis!

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